El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Ama, perdona y olvida.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Hoy arreboles, mañana soles.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Amistades conserva la pared medianera.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
No hay duelo sin consuelo.
Llegar y besar, suerte es singular.
Buen tiempo en Junio, verano seguro.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
La sardina y el huevo a dedo.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Al que le venga el guante que se lo calce.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Cierre la boca y comience abrir la bolsa.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Los encargos con dinero no se olvidan.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.