De ninguno seas muy compañero.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Al asno no pidas lana.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Si prometes y no das, mal vas.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Aprende llorando y reirás ganando.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Nunca para el bien es tarde.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
La confianza da asco
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Ladra de noche para economizar perro.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Más arriba de la espalda, no te levantes la falda.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Adelante con los faroles.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Dios aprieta pero no ahoga.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Ignora al ignorante.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Las ideas están exentas de impuestos.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
Que quieres que de el encino sino bellotas.