En el camino se enderezan las cargas.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Hoy por mí, mañana por ti.
La suerte y la muerte no escogen.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Abusar es mal usar.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Irse a chitos.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Con el callar, vencerás.
Noviembre caliente, mayo helado.
Mojarse el potito.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nada complicado da buen resultado.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Tal padre, tal hijo.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
La suerte está echada.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
El comedido sale jodido.