Salud para mí, trabajo para mi marido.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
En la duda, ten la lengua muda.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Para muestra basta un botón.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Las indirectas del padre Cobos.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Una vez al año no hace daño.
Hechos son amores y no buenas razones.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Un hombre puede lo que sabe
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
La ocasión llega, llama y no espera.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
A la virtud, menester hace espaldas.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
A bien obrar, bien pagar.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Haber de todo, como en botica.
El corazón es un guía que los pies siguen
Tres estornudos, resfriado seguro.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.