Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Quien hace malas, barrunta largas.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
En mala casa, mal amo y mala masa.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
El avariento nunca está contento.
Hijo descalostrado, medio criado.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Tiempo que se va, no vuelve más.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Mal de muchos, epidemia.
Más perdido que un moco en una oreja.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Solano, ni en invierno ni en verano.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
A casa vieja, portada nueva.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Deuda pagada, otra empezada.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
La mujer hermosa es peligrosa.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Amigo de todos, loco con todos
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Come santos, caga diablos.
En lo ajeno, reina la desgracia.