Dios no ayuda a los holgazanes.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Nadie toma lo que no le dan.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
A escote, no hay pegote.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
La diligencia es la madre de la buena forma.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
El que está a las duras, está a las maduras.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
A roma va, dinero llevará.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Dicen que la educación se mama.
El burro adelante y la carga atrás.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Pa' todo hay fetiche.
La mujer que de día calla por la noche manda.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
El dinero no compra la felicidad.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Otoño entrante, barriga tirante.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Dios los cría y el diablo los junta.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Al dedo malo, todo se le pega.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Socorro tardío, socorro baldío.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Moneda a moneda se hacen las rentas.