Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
No hay mejor maestra que la experiencia.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Cuando no se puede segar, se espiga.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Lo raro es caro.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
La más cauta es tenida por más casta.
Quien mucho da mucho recibe.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Real que guarda ciento, es buen real.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Carnero, comer de caballero.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
La buena hija dos veces viene a casa.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
A una bola no se le puede sacar punta.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.