Abril, uno bueno entre mil.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Nadie toma lo que no le dan.
La diligencia es la madre de la buena forma.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
A roma va, dinero llevará.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
El que está a las duras, está a las maduras.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
El dinero no compra la felicidad.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Dicen que la educación se mama.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Pa' todo hay fetiche.
El burro adelante y la carga atrás.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Dios los cría y el diablo los junta.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Al dedo malo, todo se le pega.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Piedra que rueda, no crea moho.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Otoño entrante, barriga tirante.
Hasta la reina, necesita de su vecina.