Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Pan ajeno nunca es tierno.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Nadie da sino lo que tiene.
Se te cayó e cassette
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Dios castiga sin piedra ni palo.
A buen bocado, buen grito.
Te casaste, te entera.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Acertar errando es suerte y no talento.
Agárreme, que llevo prisa.
Los últimos serán los primeros.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices