Cabeza grande, talento chico.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Cuatro ojos ven más que dos.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Emborrachar la perdíz
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Ganado suelto bien retoza.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Donde mores no enamores.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Cielo a corderos, agua a calderos.
El conocimiento llega a través de la práctica.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Buena fama es buena cama.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La vida es un juego.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Sin trabajo no hay recompensa.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
La fantasía es necesariamente inútil
Comer de su propio cocinado.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Oír es precioso para el que escucha.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
No se toman truchas a bragas enjutas.
A misa, no se va con prisa.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.