Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Cada uno con su humo.
Juez que dudando condena, merece pena.
Le busca las cinco patas al gato.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Ofrecer el oro y el moro.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
La vida es una sorpresa continua
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Del amor al odio, solo hay un paso.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
El que tiene narices, no manda a oler.
La buena cena, temprano suena.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Hay más refranes que panes.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Ojos de lindo color, no por eso ven mejor.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Del agua mansa no fíes nada.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
El que apura su vida, apura su muerte.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos