Dar es corazón, pedir es dolor
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Del mirar nace el desear.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Antes doblar que quebrar.
Donde hay gana, hay maña.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Pedir las perlas de la virgen.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Amar a todos, confiar en nadie.
Agarrando aunque sea fallo.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
El que busca, encuentra.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Al loco y al toro, dale corro.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Deberás fondear pensando que has de levar.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Barba hundida, hermosura cumplida.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Reino dividido, reino perdido.
Con buenos modos se consigue todo
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Errando errando, se va acercando.
El primer deber del amor es escuchar.