El que más puede, más aprieta.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Cuando tu ibas, yo venia.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Mas mata la duda que el desengaño.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Los bienes son para remediar los males.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Idos y muertos, olvidados presto.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Quien hace, aplace.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
El mucho joder empreña.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.