El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Maestro, El se puede comer la regla.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Llegar a punto de caramelo.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
De lo vedado, un solo bocado.
Decir refranes es decir verdades.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Lobos de la misma camada.