Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Por unas saludes, no te desnudes.
A heredad vieja, heredero nuevo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
No lo hurta, lo hereda.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Las cosas lo que parecen.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Amor de amos, agua en cestos.
Yo no sé hacer empanadas, pero sé donde las hacen buenas.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
La curiosidad mató al gato.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Estas más puesto que un calcetín.
La virtud ennoblece.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Come, que de lo yuyo comes.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.