Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Arriba canas y abajo ganas.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Hacerte amigo del juez
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
El sabio calla, el tonto otorga.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Escritura es buena memoria.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Más enseñan las manos que los labios.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Hacer mangas y capirotes.
Breve habla el que es prudente.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Más ordinario que una monja en guayos.
Antes de hablar, pensar.
Nada necesita quien tiene bastante.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
La zorra se conoce por la cola.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Menos idea que Geral pasando música.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Más honor que honores.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Copas son triunfos.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
No apruebes hasta que pruebes.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Saber dónde aprieta el zapato.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Para buena vida, orden y medida.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Bien ora quien bien obra.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Consejo tardío, consejo baldío.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.