Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
El que es sabio nunca enceguece.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
La necesidad agudiza el ingenio.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Ni las ideas ni la ciencia, se asimilan con violencia.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
El tiempo aclara las cosas.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Hablando la gente se entiende.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Dicen que la educación se mama.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Hablar hasta por los codos.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
La paciencia es buena ciencia.
Salud y pesetas salud completa.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Principio quieren las cosas.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
A fullería, cordobesías.
Habiendo don, tiene que haber din.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Los libros nos dan la ciencia y la vida la experiencia.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Lo que haces, encuentras.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.