Leer entre renglones.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Antes di que digan.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Pa' bruto no hay que estudiar.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Hablar bajo y obrar alto.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Saber cuantas púas tiene el peine.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Calumnia, que algo queda.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Da y ten, y harás bien.
Cada uno es maestro en su oficio.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
O faja o caja.
Lo que siembres, recogerás.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
A ojo de buen cubero.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Cuando te den, da.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La necesidad hace maestros.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
A espaldas vueltas, memorias muertas.