Lo que dejes para después, para después se queda.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Nadie da sino lo que tiene.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Amor por cartas son promesas falsas.
El que mucho ofrece, poco da.
No hay ladrón sin encubridor.
Quien lo hereda no lo hurta.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
La libertad no tiene par.
Fraile convidado echa el paso largo.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Igual con igual va bien cada cual.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Si quieres vida segura, asienta el pie en la llanura.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El que es sabio nunca enceguece.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Hazte responsable de tus actos.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Dios perdona a quien su culpa llora.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.