Buenas razones cautivan los corazones.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Necesitado te veas.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
El que no te conozca, que te compre.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
No te acostumbres a lo que no dure.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Maña y saber, para todo es menester.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Primero, pensar y después, hablar.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
A quien presta nada le resta.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Quien no se arriesga no cruza el río
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Pan duro, pero seguro.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
El que no asegunda no es buen labrador.
El cliente siempre tiene la razón.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Amor comprado, dale por vendido.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.