Hablar bajo y obrar alto.
Armas y dineros buenas manos quieren.
A mucho amor, mucho perdón.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Un espejo no sabe ser embustero.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Empezar con buen pie.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
El interés es más fuerte que el amor.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
En el pedir no hay engaño.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Quien no se arriesga no conquista
La primera impresión es la que cuenta.
El que no ama, no se desilusiona.
Dar el consejo y el vencejo.
La suerte nunca da, solo presta.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Precaverse contra un posible percance.
Secreto a voces.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Ningún rencor es bueno.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
La verguenza es último que se piedre.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.