Antes el golpe que el grito.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
A buena suela, mala pieza.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
El hambre es muy mala consejera.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
La alegría es el mayor bien de la vida.
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Todo mono sabe en que palo trepa.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
La Cruz, la viña reluz.
Más vale aprovechar que tirar.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Con solo honra no se pone olla.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Quien come aprisa, come mal.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Ausente, apenas viviente.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.