El que escucha consejos, llega a viejo.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
A un bagazo, poco caso.
Vive y deja vivir.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
La felicidad da la vista a un ciego
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Rey determinado no ha menester consejo.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Hablen cartas y callen barbas.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
A barba muerta, poca vergüenza.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Hablar por referencias es casi mentir.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Lo bien hecho bien parece.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Pocas palabras son mejor.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
No es el que más grita el que tiene más razón.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Al cabo de la jornada, no tener nada.