Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Cada uno se rasca donde le pica.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Haber muchos cocos por pelar.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
A chico pié, gran zapato.
El último que se pierde es la esperanza.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Si hay miseria, que no se note
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Más merezco; pero contigo me conformo.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Nunca olvides tu casa.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
A quien habló, Dios le oyó.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Lo que fuere sonará.
Bendita la casa que a viejos sabe.