Las deudas de juego son deudas de honor.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Para el solano, agua en mano.
El uso es maestro de todo.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
El interés tiene patas.
Ojo por ojo, diente por diente.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
El primer deber del amor es escuchar.
El vino y la verdad, sin aguar.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Más vale una imagen que cien palabras.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Confía en lo que ves
Cortesías engendran cortesías.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
A secreto agravio, secreta venganza.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
La mala fe, no pare hembra.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Cabeza grande, talento chico.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Un suspiro es poco alivio.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
A mala cama, buen sueño.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.