Írsele a uno el santo al cielo.
Se encontró con la horma de su zapato.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Para alcanzar, porfiar.
Al loco y al fraile, aire.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Esposa prudente es don de Dios.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
La vida es un juego.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Hoy me levanté con el pie izquierdo.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Cada cual es hijo de sus obras.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz