La contradicción es la sal del pensamiento
Donde se pace, que no donde se nace.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Hay que leerle la cartilla.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
La vida es un misterio, desvelalo.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Quien dice lo que no siente, miente.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Todo tiene un fin.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
El que no se consuela es por que no quiere.
Una espina en el ojo.
Hacerte amigo del juez
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El sueño es hermano de la muerte.
Donde hay confianza, da asco.
Buena fama, hurto encubre.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Callemos, que el sordo escucha.
El hombre honrado a las diez acostado.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Cada cabeza es un mundo.