Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Buen corazón vence mala andanza.
Ojo al parche.
Tras el vicio viene el lamento.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Costumbre hace la ley.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La ignorancia es madre de la admiración.
El hambre aguza el ingenio.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Amor con celos, causa desvelos.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Harto da quien da lo que tiene.
Más vale callar que con borrico hablar.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
La necesidad carece de ley.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
El lo que se pierde, se aprende.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
A chica boca, chica sopa.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Al loco y al aire, darles calle.
La verdad no peca pero incomoda.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Hombre avisado, medio salvado
Lavarse las manos, como Pilatos.
Cuanto menos bulto más claridad.
La razón y el agua hasta donde dan.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
La ocasión es la madre de la tentación.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.