Sustos y disgustos matan a muchos.
Una buena acción es la mejor oración.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
La práctica perfecciona.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El que algo teme, algo debe.
Vale más tener que no desear.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Entre salud y dinero, salud primero.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
La verguenza es último que se piedre.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Salud perdida, salud gemida.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
La virtud ennoblece.
El que no sabe, es como el que no ve.
Todo es según el cristal con que se mira.
Mal reposa la vida dudosa.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
La ociosidad enseña muchas maldades.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La virtud loada, crece.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Para saber, has de leer.