Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
La fuerza vence, la razón convence.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Se sincero y honesto siempre.
Mano lavada, salud bien guardada.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La necesidad conduce a Dios.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
En el medio está la virtud.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
La duda es la llave del conocimiento.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Tiene más miedo que vergüenza.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Del necio, a veces, buen consejo.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Guardas bien y no sabes para quien.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Querer y no querer, no está en un ser.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.