De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Los de Morón como son, son.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
De mala sangre, malas morcillas.
Hay gustos que merecen palos.
Hay que darle tiempo al tiempo.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Es mejor cobrar a que te cobren.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
No fío, porque pierdo lo mío.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Jornada emprendida, medio concluida.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Cada cual en su corral.
Fingir no es mentir.
Cada uno canta como le pagan.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Guarda que comer y no que hacer.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Con putas y bretones pocas razones.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad