O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
La luz de alante es la que alumbra.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
La pisada del amo, el mejor abono.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Para aprender, perder.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Cada tonto tiene su manía.
Molino cerrado, contento el asno.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
La esperanza no llena la panza.
Cada loco con su tema.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
El cebo oculta el anzuelo.
Alabanza propia es vituperio.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Faena acabada, faena pagada.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
El cerdo siempre busca el fango.
Hay ropa tendida.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
A mala suerte, envidia fuerte.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.