Pajes; mozos y era Perico solo.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Fía mucho, más no a muchos.
Caballo bonito, corto y gordito.
Al último siempre le muerde el perro.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
De broma en broma, la verdad se asoma.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Me lo contó un pajarito
Es más larga que la cuaresma.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Mata, que Dios perdona.
Hasta la salud necesita descanso.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
De tal palo tal astilla.
Ir a amarrar el zorro.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
A quien mucho tiene, más le viene.
Dame rojura y te daré hermosura.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Más merezco; pero contigo me conformo.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Cada raposa mira por su cola.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
La vida es un juego.
Año hortelano, más paja que grano.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Amigo viejo y casa nueva
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Estás entre la espada y la pared.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Buscarle cinco pies al gato.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Más vale tarde que nunca.
La buena mula en el establo se vende.