Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Calor de paño, jamás hizo daño.
Con quien te vi te comparé.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Aún queda el rabo por desollar.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Calle el que dio y hable el que recibió.
La alegría intensa es cosa seria
Reflexionar tres veces antes de obrar.
A buena hora pidió el rey gachas.
Maña y saber, para todo es menester.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
La noche para pensar, el día para obrar.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Si la gata pare en el horno, los gatitos no son bizcochos, son gatitos.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Al asno lerdo, arriero loco.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Vayan las verdes por las maduras.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Olla chica hace la bolsa grande.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Alegría amagada, candela apagada.
De luengas vías, luengas mentiras.
Cada palito tiene su humito.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.