Agua y luna, tiempo de aceituna.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
La barriga llena da poca pena.
Galga salida, a liebre parida.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
A cada cabeza, su seso.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
A liebre ida, palos al cubil.
Lo que haces, encuentras.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Abril llovedero, llena el granero.
Año tuero, vaca y muerto.
Como te cuidas, duras.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Si los cocodrilos comen sus propios huevos qué harían con la carne de una rana.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
A tres azadonadas, sacar agua.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Hace más el que quiere que el que puede.
No saber ni torta.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Lo que siembras cosechas.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Hierba segada, buen sol espera.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Del mirar nace el desear.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Mal de muchos, epidemia.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
En hacer bien nunca se pierde.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.