Beber sin comer, maña de ranas es.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
No ensucies donde comes.
El hambre es la buena, no la comida.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Achaque el viernes por comer carne.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Está comiendo zacate el burro.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
A más beber, menos comer.
Trabaja y no comerás paja.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
El que come y canta algún sentido le falta.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
La comida reposada, y la cena paseada.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
A comida de olido, pago de sonido.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El mal comido no piensa.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Quien come aprisa, come mal.
Pajaro que comió, voló.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Quien lo comió aquél lo escote.
Búho que come, o muere.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
El que no trabaja no come.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Engordar para morir es mal vivir.
Nunca cages mas de lo que comes.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.