La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El papel que se rompa él.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Creer a pie juntillas.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Las cosas se toman según de quien vengan.
A lo que no puede ser paciencia.
Cabeza grande, talento chico.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
En el medio está la virtud.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Querer es poder.
Di mentira, y sacarás verdad.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Tierra por medio, para poner remedio.
Julio, siega y pon tres cubos.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
La mujer es gente en la letrina.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
La virtud ennoblece.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
La vida es un juego.
No se pierde lo que se dilata.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Se las sabe por libro
Hacer algo de cayetano.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
La alegría alarga la vida.
Por la muestra se conoce el paño.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Hay que ver para creer.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Amor de amos, agua en cestos.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.