Quien siembra llorando, siega cantando.
Desde San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Ocio, ni para descansar.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Emborrachar la perdíz
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Querer sanar es media salud.
A veces se llora de alegría.
Casa vieja todo es goteras.
Agua en Marzo, hierbazo.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
A bien obrar, bien pagar.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Haz el mal y guárdate.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Con el metro que midas, te medirán.
Con pan y vino, se anda el camino.
La vida es grata, a quien bien la acata.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Está en todo menos en misa.
La fortuna es madrina de los necios.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
A la fuerza no es cariño.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Cada cosa tiene su precio.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
A este son, comen los del ron, ron.
Con buena escoba, bien se barre.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos