Remo corto, barca pequeña.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Hay más días que sandías.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
De vaca vieja, novilla brava.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Caras vemos, corazones no sabemos.
A donde te duele, ahí te daré.
La vida del puerco, corta y gorda.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Ni tanto ni tan calvo.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Agrada, quien manda.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
A palabra necias, oídos sordos.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
En la cancha se ven los gallos.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.