Hablando se entiende la gente.
A la gallina no le pesan sus plumas.
A bestia loca, recuero modorro.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
La palabra es playa, el silencio oro.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Quien primero viene, primero tiene.
Espinacas, cómelas mientras las haya.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Quien más tiene, más quiere.
Ayudaté y serás ayudado.
La esperanza alegra el alma.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Antes de meter, prometer.
Tripa vacía, suena pronto.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Yo te hice y tú me enseñas.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Entre más apuro menos prisa.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
A más beber, menos comer.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Jugar y pasear solo por recrear.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
La buena lectura, alivia la tristura.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
De tal jarro, tal tepalcate.