La belleza más divina, también defeca y orina.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Entre menos burros, más choclo.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Refranes y consejos todos son buenos.
Remienda paño y pasarás año.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Hacerte amigo del juez
Galga salida, a liebre parida.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Hoy arreboles, mañana soles.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Consejo tardío, consejo baldío.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
A tres azadonadas, sacar agua.
Cuanto más pobre, más hijos.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Torta en masa bien se pasa.
Al cielo nadie va con ojos secos.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Con la boca es un mamey.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Riña de amantes, agua referescante.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
La mala costurera, larga la hebra.
Nadie se ha pelado por pedir.