Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Lo nuevo guarda lo viejo.
El casado por amor vive vida con dolor.
A malos ratos, buenos tragos.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Cada cual a lo suyo.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Después de un gustazo, un trancazo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Su ladrido es peor que un mordisco
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Gallo viejo con el ala mata.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Del necio, a veces, buen consejo.
Víbora que chilla no pica.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Mujer pecosa, mujer candela.
¿Mirón y errarla?.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
A ruin, ruin y medio.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Le sacan punta a una bola de billar.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.