La Cruz, la viña reluz.
Dinero guardado, barco amarrado.
Bonitas palabras al más listo engañan.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
La mentira busca el rincón.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Enero mes torrendero.
En casa llena presto se guisa la cena.
Buen lector, mal escribano.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Can que mucho lame, saca sangre.
El que la hace, la paga.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Me cayó como patada en la guata.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Manda, manda, Pedro y anda.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
El que depende de otro come mal y cena peor.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.