El hombre haragán trabaja solo al final.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Saber uno los bueyes con que ara.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Padecer cochura por hermosura.
La Cruz, la viña reluz.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Madre pía, daña cría.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
La mujer casta esta siempre acompañada.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Dádivas quebrantan peñas.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Agua vertida, no toda cogida.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.