Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Lo que sea que suene.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Baila Antón según le hacen el son.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Amigo viejo y casa nueva
Cava, cava y encontrarás agua.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
De casta le viene al galgo.
Hacer ruido, para sacar partido.
La bonanza amenaza borrasca
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Quien tiene arte va por todas partes.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Come santos, caga diablos.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Dama tocada, dama jugada.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Fraile convidado echa el paso largo.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
La oración breve sube al cielo.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Los pájaros más bellos están enjaulados
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Mano de santo cura como por encanto.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.