Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Con la misma vara que midas serás medido.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Hombre ocioso, hombre peligroso.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
De padres bocois hijos cubetas.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Una deuda, veinte engendra.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
A bestia loca, recuero modorro.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Quien se va, vivo y muerto está.
Olla quebrada, olla comprada.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Mal apaña quien no engaña.
Cuando tu ibas, yo venia.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Quien destaja no baraja.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Más chuletas y menos servilletas.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Cada cual mire por su cuchar.