Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Quien siembra, siega.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
El empezar es el comienzo del acabar.
Ser un mordedor de pilares
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Vísteme despacio que tengo prisa.
El de las piedras hace pan.
Agrada, quien manda.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Un loco hace ciento.
Un ten con ten para todo está bien.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Claridad, y no en el caldo.
Echarle mucha crema a sus tacos
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La casa quemada, acudir con el agua.
Más querría servir que recibir.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.