Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Piedra que rueda, no crea moho.
Saber más que Merlín.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Músico pagado no toca bien.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Está mal pelado el chancho.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Quien debe y paga, no debe nada.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
El que avisa no es traidor.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Lo que se hace de noche sale de día.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Cada necio quiere dar su consejo.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Quien ruega al villano, ruega en vano.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Ido el conejo me das consejo.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Dar carne al lobo.
Hasta los animales se fastidian.
El que fía, o pierde o porfía.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Pueblo chiquito, campana grande.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Ni miento ni me arrepiento.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Poco y entre zarzas.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.