En casa del que jura, no faltará desventura.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
El tiempo todo lo amansa.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Calles mojadas, cajón seco.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Serio como perro en bote.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Quien sabe, sabe.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Elige tu compañía antes de sentarte.
El gallo donde canta come.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Mujer precavida vale por dos.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Caridad y amor no quieren tambor.
Faena acabada, faena pagada.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
El que nada duda, nada sabe.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
A falta de caballos, que troten los asnos.
La buena mula en el establo se vende.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...