Me cortaron las piernas.
En hacer bien nunca se pierde.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
A hija casada, los yernos a la puerta.
A días claros, oscuros nublados.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Quien se casa, mal lo pasa.
El mundo critica, pero no mantiene.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Dar tiro.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El cebo oculta el anzuelo.
Guagua que llora mama.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Hazte responsable de tus actos.
Menos correr y más hacer.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Las medias ni pa las mujeres.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Tope no es pelea.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.